GRATITUD
Ya está acabando el año, madre mía, qué rápido ha pasado. Ahora nuevos propósitos para el año que empieza. Pienso, «vale, sigo apuntado al gimnasio, aunque debería ir más, y las clases de francés es cierto que se me resisten… también me gustaría hacer un retoque por aquí y otro por allá. Introducir algunas cositas en mi día a día, sacar otras…»
Estas fechas invitan a mirar hacia el futuro y pensar en lo que falta para proponérnoslo: lo que querríamos mejorar.
Mi propósito de este año es sólo uno y está enfocado en mirar hacia atrás, hacia lo que YA TENGO, lo que YA ME ENCANTA DE MI VIDA. VALORO, AGRADEZCO, y no quiero que cambie por nada del mundo. Mi propósito es ver el vaso medio lleno. Darme cuenta de lo que aprecio de mí mismo, de cómo soy, y de lo que he conseguido. Lo que me gusta de los demás, de mis amigos, de mi familia, de cómo me tratan y de su forma de ser. De mi trabajo, lo que me aporta y lo que aprendo. De mi calidad de vida. De mi salud. De mi país. De… Dios mío, denme un vaso más grande por favor, porque este no es está medio lleno, ¡¡¡está a rebosar!!! .